Banco Central de Chile se declaró sin facultades para fiscalizar a intermediarios de criptomonedas.

hace 4 meses

En un oficio emitido desde la presidencia del Banco Central de Chile en respuesta a una solicitud de información para parte del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), la autoridad monetaria admitió no estar facultada para fiscalizar a los proveedores de servicios con criptoactivos, tales como las casas

En un oficio emitido desde la presidencia del Banco Central de Chile en respuesta a una solicitud de información para parte del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), la autoridad monetaria admitió no estar facultada para fiscalizar a los proveedores de servicios con criptoactivos, tales como las casas de cambio nacionales Orionx, SutBTC y CryptoMKT. El oficio fue publicado en medio de la disputa legal que atraviesan las casas de cambio del país desde el año pasado, luego de que varios bancos decidieran cerrar sus cuentas bancarias. Este debate ha transitado por varias instancias tribunalicias y, a pesar de que el TDLC falló a favor de mantener las cuentas abiertas, los bancos insisten en promover medidas legales para buscar su cierre. En este sentido, el TDLC solicitó al Banco Central que informara sobre sus facultades para fiscalizar a intermediarios de criptomonedas y, en segundo lugar, sobre la potencialidad de los criptoactivos  para sustituir al dinero de curso legal. Sobre el primer punto, se reconoció sin facultades de fiscalización ni de regulación pues los criptoactivos no tienen el carácter de moneda de curso legal ni de moneda extranjera según la legislación vigente. Más adelante, los caracterizó como “representaciones digitales de valor susceptibles de ser negociadas o transferidas, y emplearse con propósitos de inversión o pago, solo en la medida que las partes intervinientes consientan en ello”. El Banco Central también aprovechó para recordar que los criptoactivos no cuentan con reconocimiento legal en Chile ni con un régimen normativo especial que los regule. Posteriormente, la máxima autoridad financiera del país agrega que los criptoactivos “podrían encuadrarse en la categoría de bienes, de naturaleza incorporal e intangible, lo que permitiría reconocer a su respecto la existencia de derechos, tales como el de propiedad (…) De este modo, y  por aplicación del principio de autonomía de la voluntad y de libertad de contratación, no existiría impedimento para que particulares acepten convencionalmente intercambiar bienes o servicios por criptoactivos”. Respecto a las casas de cambio, el Banco Central establece que su ejercicio quedaría amparado por la garantía individual que consiste en la libertad de desarrollar actividades económicas que no sean contrarias a la moral, al orden público o a la seguridad nacional. De cualquier manera, el Banco agrega que, de llegar a realizar operaciones de cambios internacionales con divisas extranjeras, su ejercicio estaría ligado la legislación cambiaria y la regulación respecto de las operaciones de cambios internacionales, materia sobre la cual el Banco Central sí cuenta con facultades de vigilancia y sanción. En cuanto a la segunda aclaratoria solicitada por el TDLC, referente a la posibilidad de los criptoactivos de sustituir al dinero de curso legal, riesgos subyacentes de estos activos y su situación regulatoria en Chile, el Banco indicó que la dificultad de dar respuesta a esta inquietud radicaba en el estadio naciente en que aún se encuentra esta tecnología, por lo que se desconocen las implicaciones que alcanzará su desarrollo. Con todo, agrega que será necesaria una ley que establezca o faculte una autoridad para el sector. El Banco de Chile establece que, en la actualidad, los criptoactivos “no son un buen sustituto para el dinero de curso legal. Si en el futuro se desarrollasen mejoras o cambios tecnológicos y legales (…) su utilización podría aumentar, pero aun así no es claro que puedan sustituir al dinero de curso legal”. Las limitaciones técnicas referidas por la institución se refieren, especialmente, a la escalabilidad de las redes de criptoactivos. En cuanto a los potenciales riesgos, el Banco se refirió a la volatilidad de los precios, a la falta de regulación y al desconocimiento de las medidas de ciberseguridad empleadas por los intermediarios y custodios. También mencionó el posible uso para lavado de dinero y financiamiento al terrorismo. Sin embargo, establece que los criptoactivos por ahora no suponen un riesgo para la estabilidad financiera por la pequeña del mercado global que mantienen. Ver más

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